El control emocional es una de las habilidades que los sujetos pueden desarrollar al aplicar entre sus prácticas diarias el uso de la psicología positiva. De manera que, el objetivo de este artículo es analizar las ventajas de la psicología positiva mediante la aplicación de herramientas de inteligencia emocional para la autogestión de las emociones, reacciones de acciones impulsivas o adicciones en niños de 9 a 11 años de edad. Método: la investigación se enmarco en el paradigma cuantitativo, con un diseño de campo, se aplicaron dos test como instrumento de evaluación que permitió realizar la recolección de datos, la muestra fueron diez niños con edades de 9 a 11 años de edad, los cuales realizaron el test de Mesquite y el test de familia. Resultados: el 30% se ubican entre los 15-25 puntos, refiriendo que estos son infantes que poseen inteligencia emocional aceptable, pueden reconocer las emociones de otros y responder a las mismas de manera acorde, el 20% de demostró inteligencia emocional moderada. El 80% de la muestra de estudio es capaz de mostrar inteligencia emocional significativa son colaboradores participativos y presenta la habilidad de seguir instrucciones. Conclusiones: los niños poseen en su mayoría rasgos favorables de inteligencia emocional. No obstante, se encontraron diferencias significativas en algunos, lo que se consideró por la medición de manera conductual evidenció que se cumplieron las consignas estipuladas, pero no ocurrieron medidas de autogestión.
Abstract
Emotional control is one of the skills that subjects can develop by applying the use of positive psychology to their daily practices. Therefore, the objective of this article is to analyze the advantages of positive psychology through the application of emotional intelligence tools for the self-management of emotions, reactions of impulsive actions or addictions in children between 9 and 11 years of age. Method: the research was framed in the quantitative paradigm, with a field design, two tests were applied as an evaluation
instrument that allowed data collection, the sample was ten children aged 9 to 11 years old, who performed the Mesquite test and the family test. Results: 30% are between 15- 25 points, referring that these are infants who have acceptable emotional intelligence, can recognize the emotions of others and respond to them accordingly, 20% demonstrated moderate emotional intelligence. 80% of the study sample is able to show significant emotional intelligence, are participatory collaborators and have the ability to follow instructions. Conclusions: Most of the children have favorable traits of emotional intelligence. However, significant differences were found in some, which was considered by the behavioral measurement showed